sábado, 23 de julio de 2011

EL REINO DE LAS DROGAS

El origen de la adicción es multifactorial en la cual se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

En un país donde se encuentran cifras alarmantes de jóvenes adictos a las drogas y al alcohol, es interesante encontrar adicciones no tan comunes pero que afectan en un alto porcentaje a todos aquellos que las padecen.
Según el Jefe de Arraigo Universitario de la Universidad Incca de Colombia, médico Jaime Sotomayor Andrade, existen varios tipos de adicciones: adicción al ejercicio -vigorexia-, adicción al juego –ludopatía-, adicción a la comida, adicción al sexo, adicción a la brujería, al trabajo, a la tecnología, entre muchas otras.Las adicciones en términos técnicos se denominan compulsiones, que se refieren a la imposibilidad de dejar de realizar determinada práctica o al deseo incontrolable de realizarla (tomar, drogarse, realizar ejercicio, entre otros). No todas las adicciones tienen involucrado el componente emocional, se puede decir que en realidad son impulsos ansiosos los que determinan la conducta repetitiva. El origen de la adicción es multifactorial en la cual se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. La adicción es una enfermedad tratable y la recuperación es posible,en Colombia existen entidades y programas especializados de rehabilitación y sobre todo de prevención para mitigar las altas tasas de drogadicción, alcoholismo y otro tipo de adicciones a partir de un diagnóstico a tiempo. Según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Colombia 2008, el 86% de la población dice haber consumido alcohol alguna vez en su vida, 45% tabaco, 56% de los hombres y 34% de las mujeres. Frente a esas cifras la encuesta dice que 9.1% ha consumido alguna vez en la vida una droga ilícita, la mayoría de ellos marihuana, seguido de cocaína. Por ello es necesario realizar un tratamiento adecuado a personas que presentan estas patologías.







EL DICK OTRA DROGA




Juan es un niño que para sus vecinos es amable, saludador, respetuoso, en una palabra es ‘un buen muchacho’, que incluso no alborota en casa ni en el barrio, y estudia con cierto juicio. Sin embargo, Juan consume drogas y, por supuesto, sus padres no lo sabían hasta que una noche el jovencito, que apenas ajusta los 14 años de edad, llega a bordo de una patrulla de la Policía, de la cual desciende acompañado de un uniformado que les informa a sus padres que el mozalbete fue encontrado consumiendo drogas con otros menores de edad.Esa es la realidad y el drama a la que, de pronto, muchos de nuestros hogares despiertan de la noche a la mañana. El pequeño o la pequeña en la que tienen fincadas muchas esperanzas ha estado drogándose sus padres ni nadie de la familia lo advirtió desde el primer momento para actuar de inmediato.¿Por qué nuestros jovencitos, desde casi niños, consumen drogas? Juan vive en un buen estrato social, viste bien, asiste a un buen colegio, su familia le da lo que necesite materialmente. En apariencia, él no tendría por qué necesitar escapar de su realidad. Sin embargo, si se indaga mejor, Juan no ha disfrutado de la presencia de su padre, pues papá y mamá se separaron desde que él era muy pequeño y ahora viven ‘de arrime’ donde la abuela. En otras palabras, tiene un hogar disfuncional. Podría ser ese vacío el que trata de llenar con un mundo irreal al que lo puede transportar un ‘cacho’ de marihuana.Nuestra preocupación y capacidad de reacción debe ser grande si no queremos tener una ciudad y un departamento o un país que en el futuro haya dejado perder a gran parte de sus nuevas generaciones por culpa del perverso consumo de alucinógenos. Quienes creemos que un niño o un muchachito necesita comprar coca, marihuana, una pastilla de éxtasis o cualquier droga parecida para ‘trabarse’, estamos muy equivocados y desactualizados.En la capital de la República, por ejemplo, ya están prendiéndose las alarmas por el descubrimiento de las nuevas formas que están encontrando los jovencitos para ‘despabilarse’ de la realidad, ya sea porque esta les resulta agresiva, injusta, por evadir sus preocupaciones académicas, por llenarse de ‘valor’ para enfrentar alguna situación difícil o, simplemente, por simple curiosidad o para no arrugarse ante las presiones de su grupo de amiguitos.Una pequeña estudiante bogotana terminó internada de urgencia en un centro asistencial, porque aprovechando el recreo se metió al baño para inhalar un líquido llamado ‘dick’, que es utilizado para el mantenimiento de computadores. Con seguridad ella no era la descubridora de esa nueva forma de ‘trabarse’ sino que la aprendió de compañeros cuyos organismos fueron más resistentes y pudieron disfrutar de la sensación que ella les produjo. Según relató, la primera vez que probó una droga fue a los trece años y con el ‘dick’ estaba recibiendo un ‘bautizo de fuego’.
Y así como el ‘dick’ hay otras sustancias muy comerciales que se pueden conseguir en ferreterías, papelerías y otros negocios, pues fueron elaboradas para aplicaciones que nada tienen que ver con la función de alucinógenos que le han encontrado esta nueva generación de jóvenes drogadictos que ya no necesitan recurrir a las drogas prohibidas y perseguidas por la ley para evadirse, lo que por supuesto nos obliga a todos a volver a aprender cómo detener esta nueva amenaza, antes de que hubiésemos aprendido a hacerlo para que no consuman marihuana, coca o éxtasis.Ellos, nuestros hijos o nuestros familiares que apenas despuntan la adolescencia, pueden estar drogándose frente a nuestros ojos y, lo que es peor, nosotros podemos estar comprándoles lo que ellos necesitan para hacerlo, porque ignoramos las nuevas formas de ser un drogadicto.Esta es una grave situación que no porque se esté presentando en Bogotá o en las grandes ciudades está lejos de ocurrir en Pasto o en cualquier parte del departamento, si es que ya no está pasando. No esperemos, entonces, a que tengamos las primeras noticias locales con los mismos tintes con que han sido relatados sucesos ocurridos en la capital del país para actuar.La mejor de las estrategias es, y seguirá siendo, la construcción de una sana convivencia basada en el amor, el respeto mutuo y la aplicación del credo de la no violencia.







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